Detrás de cada logro, hay otro desafío y en medio, quedan los sueños.

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lunes, 11 de abril de 2011

En nuestra cafetería, a la hora de siempre.

Cómo olvidar nuestro último café, estaba tan caliente que me quemé la yema de los dedos, cosa que después me impidió sentir tus manos por última vez. Hoy aquí en la mesa de siempre, con el descafeinado sobre la mesa y media cucharadita de azúcar porque ya he bajado, me di cuenta hace no más de un par de semanas que dos cucharaditas era demasiado, lo vi en un programa de esos de televisión de madrugada que nadie ve, no creas que me he convertido en una trasnochadora, solo que a veces me cuesta trabajo dormir sin poder abrazarte, que la cama se me ha quedado grande y que despertarme y no besar tu piel se me hace muy extraño. Últimamente estoy mucho mejor ¿Sabes? Ya no tengo pesadillas todas se fueron al igual que se fue el tiempo que te estuve esperando. Aún así nosé qué hago aquí todos los días a las cinco y media para tomarme el café ya que no puedo decir que te esperé porque no has llegado.



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