Justo cuando creí que todo se terminaría, cuando me vi al borde del precipicio, cuando sientes que el espacio se queda pequeño, cuando estás al borde de la línea, cuando no quedan más casillas, cuando llegas al límite de todo... Vibra el móvil.
Un sms.
-"Buenas noches, te quiero."
Entonces cerré los ojos y con media sonrisa y las mantas hasta la nariz me dormí pensando: -Yo también.
Detrás de cada logro, hay otro desafío y en medio, quedan los sueños.
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domingo, 21 de octubre de 2012
domingo, 23 de septiembre de 2012
Dos
Me paré un segundo entre los miles de besos de aquella noche, se volvió a levantar una pequeña brisa que trajo un poco más arena a nuestra ropa tirada por las dunas en las que nos perdimos siete noches de verano. A la vez el fuerte sonido de las olas me hizo estremecerme, ¿Nos quedaríamos ahí?, ¿qué haría yo después de las noches en las que el mundo se quedaba tan pequeño a nuestro lado?
-Eh, ¿qué te pasa? -susurraste mientras inundabas mi cuello de besos.
-Mierda.- pensé - ¿ahora qué le diré? - me quedé tan paralizada como el tiempo en ese momento. No era capaz de decir una sola palabra.
-Pero, ¿qué te pasa?, ¿te ocurre algo?- seguiste insistiendo. ¡Claro que me pasaba! vaya "preguntitas" se te ocurrían hacer en ese momento. -volviste a insistir - Mírame, el tiempo corre en nuestra contra y después de todo el esfuerzo no quiero estar un segundo sin ti.
En ese momento me atreví a hacer solo una pregunta, la que lo explicaría todo.
-¿Porqué? - dije medio gritando - ¿Porqué ni un segundo sin mí?, eh ¡responde!
Me miraste atónito, no te esperabas aquello, ¿verdad?. Te limitaste a responder - No lo sé.
Entonces me separé de ti bruscamente, y empecé a preguntarte muy rápido y mil veces lo mismo
-¿Porqué?, ¿porqué?, ¿porqué?, ¿porqué?, ¿porqué?, ¿porqué?, ¿porqué?, ¿porqué?, ¡¡¡¡¿porqué?!!!!
-Porque te quiero capulla.
Como si ya no importara nada más, como si me hubiese dado un baño de felicidad, volví a besarte.
-Eh, ¿qué te pasa? -susurraste mientras inundabas mi cuello de besos.
-Mierda.- pensé - ¿ahora qué le diré? - me quedé tan paralizada como el tiempo en ese momento. No era capaz de decir una sola palabra.
-Pero, ¿qué te pasa?, ¿te ocurre algo?- seguiste insistiendo. ¡Claro que me pasaba! vaya "preguntitas" se te ocurrían hacer en ese momento. -volviste a insistir - Mírame, el tiempo corre en nuestra contra y después de todo el esfuerzo no quiero estar un segundo sin ti.
En ese momento me atreví a hacer solo una pregunta, la que lo explicaría todo.
-¿Porqué? - dije medio gritando - ¿Porqué ni un segundo sin mí?, eh ¡responde!
Me miraste atónito, no te esperabas aquello, ¿verdad?. Te limitaste a responder - No lo sé.
Entonces me separé de ti bruscamente, y empecé a preguntarte muy rápido y mil veces lo mismo
-¿Porqué?, ¿porqué?, ¿porqué?, ¿porqué?, ¿porqué?, ¿porqué?, ¿porqué?, ¿porqué?, ¡¡¡¡¿porqué?!!!!
-Porque te quiero capulla.
Como si ya no importara nada más, como si me hubiese dado un baño de felicidad, volví a besarte.
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